Se propicia un acuerdo tácito, una suerte de promesa silenciosa y para todos los bandos desconocida que, no obstante, se cumple. Cuáles son las bases, cuáles son los implicados - que no sean presuntos, no hay respuesta en eso.
Pero como toda promesa, parece ser una visión al futuro, un pagaré, sin más parece seguir igual de lejano... Los morosos del DICOM no son bien recibidos, pero hasta las miradas de complicidad cautelosa enferman - causan una adicción, el alma se seca en la espera, qué espera, qué espero, el pago, que me salden la deuda.
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Que no se nos vaya a acabar la paciencia, que no se nos vaya todo de las manos - tan sólo un poco, lo que es necesario para que se cumplan los designios del destino y de las cartas, no hagamos quedar a los adivinadores como farsantes not now, not now.
Y yo sé en lo más profundo de mi ser que esta adicción me llevará a mi destrucción ineluctable, como en las tragedias, pero como buen personaje de esta obra que no es de mi autoría soy mi mayo anhelo es ése: El desenlace. Independiente de que este desenlace conlleve el fin, o anuncie una secuela que no me incluya, la historia se prolonga como una teleserie explotada del 13, hasta más no poder, y los actores queremos retirarnos y volver a nuestras vidas.
Sin embargo los vicios, la sobre-dedicación al trabajo, han producido que finalmente lo que éramos antes no sea más, sino que seamos seres de plasticina moldeándonos en base al guión.
¿Y cuándo termine qué? Si mi yo se quedó atrás, se perdió... Tendré que reconstruirme desde algo que me es ajeno pero que a la vez, y con mucho engaño, felt so of my own.
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