martes, 27 de noviembre de 2012

El fantasma

De pronto su meditación - o su ocio de ensimismada putrefacción - se vio interrumpida por el descubrimiento del silencio, quien se había dado el lujo de transformar la habitación en un océano de espacios intermedios. No bien se dio cuenta de que se ahogaba en las aguas de la quietud empezó a nadar desesperado hacia arriba, sólo para darse cuenta de dos cosas: el silencio había llenado por completo la habitación, y que, pese a su acuosidad, podía respirar en él. 
Entonces se quedó flotando en él un buen rato preguntándose por donde se habría filtrado y por donde saldría después. Vio las preguntas como túneles lúgubres e infinitos, se sintió incapaz de vislumbrar la luz en su hipotético final. Se sintió agobiado de tanta nada a su alrededor - el sustantivo había logrado aclarar su mente: la habitación no estaba llena de silencio, se había vaciado hasta tan sólo quedar éste. Sus pies tocaron suelo tras la epifanía permitiéndole buscar que era lo que faltaba para neutralizar el silencio. 
Buscó entre, sobre, bajo y dentro los muebles. Buscó en el jardín y en el patio, en el ático y en las mugrosas cañerías del baño - infructuosamente, sin poder recordar que era lo que faltaba. Decidió ignorar el silencio sofocante, y dirigir su mente hacia otra cosa. Más el silencio enfermizo había logrado inundar hasta su mente, y no halló más que una vaga, esbelta y fina silueta en su mente. "Eso es" se dijo, y se dio cuenta de que era lo que hacía falta para neutralizar el silencio.
Pero era incapaz, también, de evocar al cuerpo productor de aquella sombra por cuestiones que él mismo no se atrevía a analizar. Pese a la ausencia corrosiva que empezaba a consumir todo (convirtiéndose cada cosa en un puente entre el presente y el recuerdo de un presente no tan presente) el silencio se disipó, no obstante, entró por la puerta una gigantesca sombra carente de mueca alguna mirándolo fijamente. "Es la ausencia" se dijo. A lo que ésta respondió:
"No soy la ausencia, criatura ingenua. Soy la nostalgia."

lunes, 26 de noviembre de 2012

Queroseno

"La luz de Dios atenuándose
Nada está mal, vuelve a dormir
Voluntad perdida en la infancia
Ahógalos en la caridad
Entrégales comodidad para sobrellevar el dolor
Ellos prestan entusiasmo
Yo puedo limpiar las impurezas
Lavarlas con queroseno

Mi modestia no puede ser ofendida
Gracias por profanarme
Un lenguaje puro como el binario
Instruido con deshonestidad
En la naturaleza no hay tragedias
Véndalos con tapiz
Cambia comodidad por identidad
Ahógame en queroseno
Queroseno

Te protegeré
De todas las cosas que he visto
Limpiaré tus heridas
Enjuagándolas con suero
Con queroseno"



Ésta es una canción de los Crystal Castles cuya letra me gusta mucho. Esto es meramente una traducción interpretativa, llena de errores y esas cosas, pero me imagino mantiene el indecible sentido original apegándose a lo literal.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

¡El huracán!

La verdad es que me metí aquí con el propósito de consolarme acerca de lo siempre, sin embargo, mientras me hacía un café me di cuenta de mi monotematicidad y del hastío que me produce la misma cuando caigo en cuenta de ella. Es por eso que súbito prefiero hablar de otra cosa, arriesgándome a hablar de lo mismo de nuevo - pero no sería tan lo mismo.
Ojalá que cuando llegue el huracán sea más piadoso que la vez anterior hace un par años, cuando decidió devastar cada rastro de civilización conocida en la faz de la tierra. Desde ahí se reconstruyó casi forzosamente apoyada en los pilares del recuerdo - hasta el acaecer de su obsolescencia cuando fueron otros los cimientos y se olvidó o se obligó a olvidar todo esbozo reminiscente de edificaciones pasadas.
Hoy cuando adviene una vez más, como parece visitar periódicamente el hijo de puta, la gente  agarra a sus casas e intenta convencerlas de que no hay riesgo alguno, buscando en sus palabras extrapolar un consuelo que ellos no encuentran en su interior. Sin embargo la gente sabe con certeza que depende de ellos y de cuanto empeñó le pusieron a la reconstrucción - o nueva construcción, una completamente distinta - del barrio si éste logra mantenerse en pie tras el huracán.
Por supuesto, jamás intacto pero si al menos los fierros originales. Mas yo no estoy seguro.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Je te regarde, mais tu me vois.

"Él tenía una capacidad que yo no fui capaz de entender en un principio. Ahora, más avanzado en el estudio de su ser, me es posible comprender que ciertas cosas que yo creía falencias son en realidad facultades. Esperen, esperen, sé que es arriesgado decirlo pero puedo comprobarlo. Lo comprobé cuando conocí a quien tiraba de los hilos sanguíneos. Tenían la misma característica, en un principio (y me acuerdo de una instancia en especial, que prefiero guardarme para mí) me pareció algo tremendamente patético, luego logré aceptar que era en verdad parte de su estrategia... Si es que la tenía, si es que no me la estoy jugando mucho.
Era la habilidad de neutralizarse completamente, no dejando ningún esbozo de personalidad visible, convirtiéndose tan sólo en un símbolo de la condescendencia y quizás, del misterio disuelto en agua. No me importa si fue su timidez o su falsedad o quizás algo en mí, pero yo no lo vi ni de soslayo y no lo vi por un buen tiempo: Se mantuvo oculto, ajeno a mí y lo que me rodeaba hasta que finalmente vi algo en él - nunca ha sido su verdadero yo, me arriesgo a decir, no obstante no un yo falso sino que un yo distinto perfectamente elaborado que tiene tanto de verdadero como ese yo que desconozco... Si es que hay tal.
Eso fue lo que me hechizó en primera instancia."

domingo, 4 de noviembre de 2012

Direcciones

Es no ser yo lo que me molesta. Es ver los autos ir para otro lado en vez de en dirección a mi casa, sin embargo a veces pienso que se les puede haber quedado el mapa por ahí, o no sé, la señora del coche en la calle les habrá dado mal la dirección.
Igual me quedo esperando. Esperando, no más, a veces con un cigarro o con una lata de Becker pero esperando. Los autos pasan por al frente de mi casa en ocasiones, y hacen ademán de detenerse pero nunca lo hacen. Yo creo que es que también son cobardes, a mí me da miedo sacar el auto e ir yo a los lugares.
Igual no hay lugares en los que me acepten más allá de éste, podría intentar entrar (como la otra vez que me dejaron fuera) o colarme por ahí pero no es mi estilo. Ya me olvidé cual era mi estilo, en todo caso. Harto triste.
Pero la cosa es que siguen pasando los autos y van para otros lados, yo no sé qué pretenden, mínimo uno debería venir a dejarme una explicación - una explicación que no quiero en lo absoluto pero que en lo aparente necesito. Y yo que ya he esperado tanto puedo esperar por siempre, hasta que me olvide que esperaba (porque la verdad tengo mala memoria) y me entre un rato a ver la tele o a llamar a los chiquillos. ¿Se acordarán de mí los chiquillos? Sí, dijeron que nunca me olvidarían. Pero uno siempre olvida.
Sin embargo esta tendencia me es tan inherente que aunque lo olvide seguiré esperando, ya sea otra cosa o nada o una mentira mal elaborada. A lo mejor en el futuro para un auto y me voy con él. Es mejor estar aquí en la calle que haya en la casa con mi viejo.
Que no me vea mi viejo que no me vea mi viejo que no me vea. O que me vea, pero que no me reconozca. Que nadie me reconozca nunca.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Muertos resucitados

Me quedo sin concilio; imposible alcanzar las conclusiones en un escenario lleno de variables. Cada una más enfermiza que la otra, revolviendo más la masa, añadiéndole cosas.
¿Dónde y cuándo serán las verdades? Sólo si no han sido, porque perfectamente pueden haber sido y yo ni cuenta me di ni cuenta me daré. Mantendré la obstinación, a no ser que, pero esto es tan, y también muy; la única verdad es que se me perdió la bandera blanca, esa con nombre y apellido que hay que izar en estas situaciones - los chicles, cuánto duran en la boca, pero uno se aburre y los bota y si no sigue masticándolos eternamente. ¿Cuánto de chicle tiene todo esto?
Mucho. Cuánto de esto tiene cada chicle. No veré el futuro porque no quiero, porque me destruirán las verdades como lo hacen las incógnitas pero las primeras lo harán en definitiva, con suma crueldad y en pleno derecho ¡Al fin, al fin, hueón! ¡Córtala hueón! Lo que me debería haber quedado claro sigue bajo un charco de lodo, uno poco profundo, basta con meter la mano y sacarlo pero la verdad no me gusta el barro y quedaría manchado y no tengo tanto jabón en la casa.
A propósito (por el contrario), no estoy para amaneceres falsos, el verano está aquí pero no allá y no me interesa suplir la lluvia con la playa. Soy feliz con este arco iris descolorido, pero arco iris al fin y al cabo. Además que vivo rezando por llegar al otro lado; debería rezar por empezar a andar primero; a lo mejor ni hay arco iris, a lo mejor ni yo estoy cerca.
Ergo, eterno estanque, futuro cercano cada vez más distante y ficticio.

Dices primum non nocere, pero puta que duele.