Encontrar pareja se ve tan fácil para todo el mundo, y aquí estoy yo con casi dos años de soltería encima. Antes, cuando estaba expuesto al mundo y me preocupaba de, tenía uno que otro pretendiente pero ninguno llamaba especialmente mi atención. En ese sentido, en lo que respecta a que una persona me guste como tal y no como un objeto sexual (la última situación que me ocurre bastante a menudo), me es muy difícil hallar a alguien que cumpla con los requisitos. Cuáles son éstos, se preguntarán. No conozco la respuesta. Los parámetros de interés que tengo se basan generalmente en que la persona sea distinta, resalte o contraste en la multitud de masas que le rodean, con rasgos que van desde cosas absolutamente negativas ante los ojos de cualquiera hasta cosas que carecen de sentido alguno. Pero de una forma innata, no la forma forzada que tienen en mi grupo etario para intentar ser incoherente, loco (qué mal usada y devaluada está el término ahora), especial, diferente. Es desagradable cuando la gente lo intenta mucho, y tengo que lidiar con gente así en mi día a día. No es que sea o sean desagradable o desagradables, pero fastidia tener que resistirme a decirle o decirles "Sinceramente, cabes en todos los grupos que tú mismo estás mencionando. Por favor, deja de hacerte a un lado cuando estás igualmente inmerso."
Pero retomando, en mi entorno actual son pocos los que llaman mi atención. Me atreveré a decir nombre sin tapujos porque igual nadie lee esto y me importa un pico porque serán cosas que yo creo buenas y si no lo fuesen qué tanto. Está, por ejemplo, la indefectible Francisca, quien es la fuente de honestidad, amor y verdad jamás pedida, entre muchas otras cualidades. O la Sttacy, con su impulso por hacer el bien que contrasta en nosotros, su oscuro entorno. El Cristóbal también, cuya personalidad es como un laberinto de múltiples trampas. Y la Tamara, que no puede ser salvada por nadie más que ella, y nadie lo sabe mejor que ella misma. Y la Kona, y ojalá lo lea algún día, con quien siempre sentí una conexión casi de horrocrux, parte de ella en mí y parte mía en ella, y lo siento hoy y no lo dejaré de sentir nunca. Entre otros, que no son muchos, pero no es la gente específica el tema.
Por supuesto, ninguno de los anteriores representa a una posible pareja. Supongo que es porque ya arraigué un sentimiento de amistad con ellos que no me gustaría romper, aunque por supuesto hemos pasado a lo físico antes, en un sentido más amplio digo.
Además, ahora que me mantengo desconectado y no propenso a la interacción social me es mucho más complicado encontrar personas. Pero esto es inducido por mí mismo y podría corregirlo cuando me plazca, el tema es que tiene algo divertido creer que en este estado podría aparecer mágicamente una persona de aquéllas que no se olvidan con facilidad. De mantenerme en contacto con el mundo, pasarían dos cosas trágicas: La pérdida de conexión conmigo mismo (que tanto me ha tenido debilitado pero por suerte pude arreglar) y la conexión prolongada con gente cuya participación en la obra de mi vida debiese haber sido esporádica.
Supongo que lo único que me queda es esperar y pasar frío en las noches, un frío más que físico, emocional, y más que azul, grisáceo, y más que solo, no acompañado.
lunes, 30 de abril de 2012
domingo, 29 de abril de 2012
E S T Ú P I D O
Soy tan estúpido. Tan TREMENDAMENTE ESTÚPIDO. Tan ineluctablemente estúpido. Tan incurablemente estúpido.
¿Cómo mierda es posible que llegase a tener fe?
No hay esperanzas para mí, y cualquier indicio de ellas es una absoluta falsedad. Pero hay veces que creo, que creo que existen, y es ahora cuando vuelvo a la razón que me doy cuenta de lo estúpido que soy. Suerte que estoy lejos sin estarlo realmente, y sufro ahora cuando tengo tiempo para vivir el dolor de esta sandez que yo mismo induje. Oh, maldito sea yo. Malditos sean todos, inocentes culpables de un crimen que yo les obligué a cometer.
¿Cómo mierda es posible que llegase a tener fe?
No hay esperanzas para mí, y cualquier indicio de ellas es una absoluta falsedad. Pero hay veces que creo, que creo que existen, y es ahora cuando vuelvo a la razón que me doy cuenta de lo estúpido que soy. Suerte que estoy lejos sin estarlo realmente, y sufro ahora cuando tengo tiempo para vivir el dolor de esta sandez que yo mismo induje. Oh, maldito sea yo. Malditos sean todos, inocentes culpables de un crimen que yo les obligué a cometer.
domingo, 8 de abril de 2012
Y la vi a ella
Entonces iba corriendo, pero mi mente iba corriendo mucho más adelante, arriba y rápido. Y en eso, me mostró una escena (de ésas que surgen de los deseos freudianos) absolutamente confusa. Estaba ella, en el pasillo en frente de mí, delante de los casilleros. Yo me imponía abusando de mi masculinidad sobre su débil cuerpo de mujer, todo esto en una imagen fotográfica. Y le dije, le dije rompiendo en un llanto que ni yo supe de donde salió "Te extraño, discúlpame, no debió ser así". Ella lloraba también, nos abrazábamos, pero "ya es muy tarde" afirmó, yéndose.
No me sentí mal. Era un alivio verla irse, dejarla ir era mucho mejor que tenerla clavada como una astilla. Me despedí en silencio, para sólo yo recordar que lo hice, mire hacia el lado contrario y me encontré con gente que hizo preguntas que yo no respondería.
¿Pero por qué veo estas cosas?
No me sentí mal. Era un alivio verla irse, dejarla ir era mucho mejor que tenerla clavada como una astilla. Me despedí en silencio, para sólo yo recordar que lo hice, mire hacia el lado contrario y me encontré con gente que hizo preguntas que yo no respondería.
¿Pero por qué veo estas cosas?
sábado, 7 de abril de 2012
Una carta sin destino
¿Sabes?
Tú sola presencia ahoga la precaria elocuencia que puedo llegar a tener, en ocasiones de suerte. Tanto frente a frente como aquí, escribiéndote para que jamás lo leas. Y espero que nunca llegues a hacerlo, sería tan humillante saber que sabes.
A pesar de mis incansables y persistentes esfuerzos por sumergirte en el olvido, apareces satírico a cada instante. Lo mismo los momentos más azarosos como los detalles bien relacionados. Cuando me levanto en la mañana, y le ruego al destino que te ponga frente a mí; cuando por la tarde me fumo un cigarrillo en silencio, y éste se acerca a mis labios, yo pienso que son los tuyos, y luego todo es una vergüenza confusa; más que nada por las noches, cuando me cubro la cabeza con las sábanas y te encuentro a ti en mí pasando por las telarañas novelísticas más cursis que puedan ser ingeniadas jamás. O cuando el aleatorio de mi reproductor me muestra tú canción, ésa que varias veces ha estado en tu boca (qué envidia). O cuando leo un libro, y la frase te calza a ti o a mí cual Cenicienta en desamor.
Y llevo tanto así. Lo peor de todo, es que no tengo la más ínfima intención de salir de este estado de trance doloroso, donde me carcome el amor (¡Lo digo, lo digo!) que siento por ti, el odio a lo que me provocas y el deseo por lo que eres. Pero es que lo siento todo, y eres tan distinto - Pero tan igual a mí. Cuantas veces me he suprimido frente a tus ojos para que no seas capaz de reconocer lo similares que somos. Para guardarme un tanto de mi mísera identidad frente a tu eminente persona. ¿Qué clase de vástago infame se para frente a ti a decir barbaridades?
Y contigo todo está tan cerca de una posibilidad que simplemente no puedo resistir sacarme del estado de resignación para colocarme en el "Quizás". ¡Cuántas veces me he desgarrado por ti, por lo que representas! Y como detesto a todo lo que te rodea, como estoy celoso aunque sé que yo también soy parte, como escucho lo que me dicen de todas formas, como me he escucho a mí mismo y como no lo hago, como te tergiverso y te verso, como no soy nada cuando estoy contigo. Pero más aún, como soy aún menos cuando estoy lejos.
lunes, 2 de abril de 2012
Incursión
Qué no daría yo por perderme en el bosque triste,
en sus aguas invernales,
ahogarme en la neblina de lo desconocido
con un romanticismo incurable.
en sus aguas invernales,
ahogarme en la neblina de lo desconocido
con un romanticismo incurable.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)