sábado, 7 de abril de 2012

Una carta sin destino

¿Sabes?
Tú sola presencia ahoga la precaria elocuencia que puedo llegar a tener, en ocasiones de suerte. Tanto frente a frente como aquí, escribiéndote para que jamás lo leas. Y espero que nunca llegues a hacerlo, sería tan humillante saber que sabes. 
A pesar de mis incansables y persistentes esfuerzos por sumergirte en el olvido, apareces satírico a cada instante. Lo mismo los momentos más azarosos como los detalles bien relacionados. Cuando me levanto en la mañana, y le ruego al destino que te ponga frente a mí; cuando por la tarde me fumo un cigarrillo en silencio, y éste se acerca a mis labios, yo pienso que son los tuyos, y luego todo es una vergüenza confusa; más que nada por las noches, cuando me cubro la cabeza con las sábanas y te encuentro a ti en mí pasando por las telarañas novelísticas más cursis que puedan ser ingeniadas jamás. O cuando el aleatorio de mi reproductor me muestra tú canción, ésa que varias veces ha estado en tu boca (qué envidia). O cuando leo un libro, y la frase te calza a ti o a mí cual Cenicienta en desamor. 
Y llevo tanto así. Lo peor de todo, es que no tengo la más ínfima intención de salir de este estado de trance doloroso, donde me carcome el amor (¡Lo digo, lo digo!) que siento por ti, el odio a lo que me provocas y el deseo por lo que eres. Pero es que lo siento todo, y eres tan distinto - Pero tan igual a mí. Cuantas veces me he suprimido frente a tus ojos para que no seas capaz de reconocer lo similares que somos. Para guardarme un tanto de mi mísera identidad frente a tu eminente persona. ¿Qué clase de vástago infame se para frente a ti a decir barbaridades?
Y contigo todo está tan cerca de una posibilidad que simplemente no puedo resistir sacarme del estado de resignación para colocarme en el "Quizás". ¡Cuántas veces me he desgarrado por ti, por lo que representas! Y como detesto a todo lo que te rodea, como estoy celoso aunque sé que yo también soy parte, como escucho lo que me dicen de todas formas, como me he escucho a mí mismo y como no lo hago, como te tergiverso y te verso, como no soy nada cuando estoy contigo. Pero más aún, como soy aún menos cuando estoy lejos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario