lunes, 30 de abril de 2012

Abril 30

Encontrar pareja se ve tan fácil para todo el mundo, y aquí estoy yo con casi dos años de soltería encima. Antes, cuando estaba expuesto al mundo y me preocupaba de, tenía uno que otro pretendiente pero ninguno llamaba especialmente mi atención. En ese sentido, en lo que respecta a que una persona me guste como tal y no como un objeto sexual (la última situación que me ocurre bastante a menudo), me es muy difícil hallar a alguien que cumpla con los requisitos. Cuáles son éstos, se preguntarán. No conozco la respuesta. Los parámetros de interés que tengo se basan generalmente en que la persona sea distinta, resalte o contraste en la multitud de masas que le rodean, con rasgos que van desde cosas absolutamente negativas ante los ojos de cualquiera hasta cosas que carecen de sentido alguno. Pero de una forma innata, no la forma forzada que tienen en mi grupo etario para intentar ser incoherente, loco (qué mal usada y devaluada está el término ahora), especial, diferente. Es desagradable cuando la gente lo intenta mucho, y tengo que lidiar con gente así en mi día a día. No es que sea o sean desagradable o desagradables, pero fastidia tener que resistirme a decirle o decirles "Sinceramente, cabes en todos los grupos que tú mismo estás mencionando. Por favor, deja de hacerte a un lado cuando estás igualmente inmerso."
Pero retomando, en mi entorno actual son pocos los que llaman mi atención. Me atreveré a decir nombre sin tapujos porque igual nadie lee esto y me importa un pico porque serán cosas que yo creo buenas y si no lo fuesen qué tanto. Está, por ejemplo, la indefectible Francisca, quien es la fuente de honestidad, amor y verdad jamás pedida, entre muchas otras cualidades. O la Sttacy, con su impulso por hacer el bien que contrasta en nosotros, su oscuro entorno. El Cristóbal también, cuya personalidad es como un laberinto de múltiples trampas. Y la Tamara, que no puede ser salvada por nadie más que ella, y nadie lo sabe mejor que ella misma. Y la Kona, y ojalá lo lea algún día, con quien siempre sentí una conexión casi de horrocrux, parte de ella en mí y parte mía en ella, y lo siento hoy y no lo dejaré de sentir nunca. Entre otros, que no son muchos, pero no es la gente específica el tema.
Por supuesto, ninguno de los anteriores representa a una posible pareja. Supongo que es porque ya arraigué un sentimiento de amistad con ellos que no me gustaría romper, aunque por supuesto hemos pasado a lo físico antes, en un sentido más amplio digo. 
Además, ahora que me mantengo desconectado y no propenso a la interacción social me es mucho más complicado encontrar personas. Pero esto es inducido por mí mismo y podría corregirlo cuando me plazca, el tema es que tiene algo divertido creer que en este estado podría aparecer mágicamente una persona de aquéllas que no se olvidan con facilidad. De mantenerme en contacto con el mundo, pasarían dos cosas trágicas: La pérdida de conexión conmigo mismo (que tanto me ha tenido debilitado pero por suerte pude arreglar) y la conexión prolongada con gente cuya participación en la obra de mi vida debiese haber sido esporádica.
Supongo que lo único que me queda es esperar y pasar frío en las noches, un frío más que físico, emocional, y más que azul, grisáceo, y más que solo, no acompañado.

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