martes, 11 de junio de 2013

Una canción

Esto no viene al caso de nada en realidad. Hace unos segundos estaba un poco molesto con muchas cosas de la vida pero de pronto, muy espontáneamente empieza a sonar una canción en mi cabeza, una canción absolutamente irrelevante que debo haber escuchado como durante una semana pero luego me aburrió. Una canción con una letra que no me lleva a ninguna parte (salvo quizás un par de versos pero nada contextualizable) y una música que, si bien me gusta mucho, no me gusta tanto

Pero no es la canción en sí la que me llama a escribir, es el momento que me trae a la mente. Apenas la recordé, tuve casi una visión de un momento muy breve en mi vida: iba yo en una micro, una micro que jamás volví a tomar, a un lugar que aunque no recuerdo cuál era sé que nunca volví, pero desconozco todo el trasfondo... Sé que era en una mañana de sábado (la duración de ésas sé es discutible pero antes de las una al menos) e iba en una micro de las naranja, que no sé para dónde van tampoco ni me importa. Recuerdo que mis audífonos estaban malos y tenía que ir apretándolos. Recuerdo que iba en la parte de atrás de la micro, todos los pasajeros sentados, un negocio, un edificio, una rotonda extraña.

Por sobre todo recuerdo al yo de ese entonces. Queda poco y nada de esa entidad, nada más que una estructura original invariable pero rellenada y decorada con cosas distintas. Ahora que he escuchado la canción mínimo cinco veces para entender a qué viene, no entiendo nada, ni siquiera entiendo porque me apeteció tanto escribir esto sin siquiera esforzarme, pero hay algo en la voz de Hayley que me dice que estoy olvidando algo muy, muy importante.

¿Qué otros secretos más tengo conmigo mismo?


domingo, 2 de junio de 2013

Cariño de aire

Este cariño de aire implica libertad, no trae consigo cadenas ni compromisos, permitiríame escapar cuando gustase. Porque gustaré de, eventualmente.
De presencia carece, este cariño de aire. Debe su origen a un desesperado intento de resurreción, de abolir la maldición y purgar los cuerpos. Confía su existencia gaseosa a un acuerdo tácito, natural éste, una condición inherente al surgimiento del cariño.
Y en su inmaterialidad, carece de un principio y de un final determinados; no así el pacto que lo mantiene con vida, entonces ¿qué pasará cuando se rompa éste?