Este cariño de aire implica libertad, no trae consigo cadenas ni compromisos, permitiríame escapar cuando gustase. Porque gustaré de, eventualmente.
De presencia carece, este cariño de aire. Debe su origen a un desesperado intento de resurreción, de abolir la maldición y purgar los cuerpos. Confía su existencia gaseosa a un acuerdo tácito, natural éste, una condición inherente al surgimiento del cariño.
Y en su inmaterialidad, carece de un principio y de un final determinados; no así el pacto que lo mantiene con vida, entonces ¿qué pasará cuando se rompa éste?
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