domingo, 8 de abril de 2012

Y la vi a ella

Entonces iba corriendo, pero mi mente iba corriendo mucho más adelante, arriba y rápido. Y en eso, me mostró una escena (de ésas que surgen de los deseos freudianos) absolutamente confusa. Estaba ella, en el pasillo en frente de mí, delante de los casilleros. Yo me imponía abusando de mi masculinidad sobre su débil cuerpo de mujer, todo esto en una imagen fotográfica. Y le dije, le dije rompiendo en un llanto que ni yo supe de donde salió "Te extraño, discúlpame, no debió ser así". Ella lloraba también, nos abrazábamos, pero "ya es muy tarde" afirmó, yéndose. 
No me sentí mal. Era un alivio verla irse, dejarla ir era mucho mejor que tenerla clavada como una astilla. Me despedí en silencio, para sólo yo recordar que lo hice, mire hacia el lado contrario y me encontré con gente que hizo preguntas que yo no respondería.
¿Pero por qué veo estas cosas?

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