Ayer vi una película que poco cordialmente señalaba mi triste realidad. La verdad, la plasmaba bastante bien en muchos ámbitos (que en conjunto crean una narración completamente distinta, pero por separado se entienden conmigo) lo que me hace pensar que no soy el primero que vivo lo que estoy viviendo. Bueno, eso ya lo sabía, pero lo confirmo. Podía identificarme mucho con ambos personajes enamorados de Adonis, como luchaban entre si y consigo mismos. Inclusive las escenas vergonzosas de sexo por despecho calzaban (-arán, porque aún no llego a eso) con mi mundo.
Debo asumir que mi corazón estúpido como ninguno conservaba escondida de la razón una esperanza, una esperanza ridícula originada de la nada y si de algo, falsedad neta. El filme me ayudó bastante a visualizar lo que pasó, está pasando, y pasará. Me doy cuenta de que todo lo que alguna vez vi como "tal vez" o "podría ser que" eran cosas absurdas, malentendidos, ilusiones masoquistas planteadas por mi cerebro. Lo que pasa ahora, que yo consideraba como un todo es posible, resulta ser un nada va a pasar, y tengo que resignarme. No me queda de otra, no quiero seguir sufriendo
quiero seguir sufriendo, la verdad me gusta verme caer una y otra vez en el mismo encantamiento patético, en el enamoramiento lastimero y no-recíproco.
por algo que ya he sufrido antes, ciertamente. Y cualquier noción de esperanza o posibilidad que mi mente alucinada vislumbraba entre la confusión actual resulta ilógica e incoherente. Por ende, el futuro ya no es más incierto, es completamente confirmado como negativo.
Una vez más a caer. Me tragaré las lágrimas que no derramo y los suspiros inexistentes y los escritos innecesarios y los poemas baratos jamás leídos y las fotos y las canciones (malditas sean estas últimas) y el dolor y los sueños románticos y los sueños lujuriosos y las miradas fugaces y las palabras tímidas, porque no sirven y no servirán.
No cumpliré con esto y sé que mi final será el mismo que el de la película. No sirvo aconsejándome.
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