lunes, 19 de diciembre de 2011

¡Lunes!

Es lunes, o más bien fue porque mi día se vuelve en nada aquí solo en mi casa. Es la última semana de colegio, y siento que se me va todo de las manos. ¿Qué será de mí cuándo ya no...? No quiero ni pensarlo, tantas noches miraré el cielo y... No me atrevo siquiera a terminar las patéticas oraciones (por una cuestión social en verdad, puesto que en mi mente sus finales están más que claros). Quedan cuatro días que son tres que son dos, y que no serán nada. Debería sentirme aliviado de la carga que dejo mas siento más la angustia de abandonar a lo que estaba acostumbrado. A quiénes estaba acostumbrado.
Aún conservo la penosa esperanza de escuchar un día la noticia anhelada. Sí, la que en distintos escenarios, cada uno más vergonzoso que el anterior, planteo y modifico. Es muy triste, de no ser yo el que pasa por esto sentiría tamaña lástima. Pero soy yo y en mí es algo común. Ya se me debería  haber hecho usual, pero duele cada vez como la primera. (No, no es cierto, nada dolerá como esa primera vez de sufrimiento silencioso y malas decisiones). 
Que la semana restante muestre sus cartas, que su mano sea a mi favor. 
Renazco en este nuevo espacio porque el anterior, Celso Vitleysingur, tenía un par de cosas que preferiría omitir - y para hacerlo sin la necesidad de eliminarlas, me cambio. 

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