Me agobia pensar que estoy eternamente condenado a esta cárcel que soy yo, con todos mis limites y el peso en la espalda y el pasillo estrecho en el que estoy. Quiero renacer, como ya lo he hecho muchas veces. Quiero decir adiós, quiero hacerme a un lado.
¿Será la soledad de la que nos hablaban el otro día en lenguaje? Pero no me siento solo, me siento disconforme - totalmente distinto, desde mi perspectiva y circunstancia.
Qué vergüenza, qué desilusión, qué pena.
Estoy consciente de mi condición de victimario, pero también de víctima.
Qué dualidad más estúpida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario