Me pregunto a veces si he llegado a amar a alguien ¿Saben? No como amo a mi hermana o amo a ciertos amigos si no ese amor que todos buscan. Tal vez sí... He sufrido muchas veces por romances fatídicos, pero a mí me gusta sufrir. A lo mejor mi mente enferma busca hacer que caiga por gente imposible (Ya sea porque son inalcanzables para mi despreciable existencia insignificante o porque son una hipérbole de alguien completamente idealizado, sobre la prosopografía llamativa de otro ser humano) cosa de que me ahogue en lágrimas silenciosas pero bien redactadas tratando de suprimir la emoción.
Ni siquiera me gusta la gente, en una de ésas. Podría ser que sólo me guste la idea del amor, porque los libros y los filmes y las canciones me llenan de basura rosa la cabeza, haciéndome esperar a alguien que es imposible en todos los sentidos.
Debo asumir que en los asuntos que respectan al gustar de alguien no soy frívolo en lo absoluto. Tengo bien claro cuando me gustas, no tengo dudas sobre cuando te deseo, sé si te admiro. Todas cosas distintas, fáciles de confundir siendo honesto (Lo vi en Tumblr un día, lamento el plagio). La persona que me conmociona hormonalmente estos días cumple con las tres lo que me deja absolutamente perplejo. Pero no quiero hablar de él, me enferma tener que.
Las ínfimas veces que he estado con una persona de forma concreta y seria no sentía lo que siento ahora. Me fue muy fácil despedirles, tal quien arroja un papel con un escrito equívoco al basurero.
Uf, no sé, mierda de pensamientos totalmente aleatorios y carentes de hilo conector que vienen a mi cabeza acercándose la medianoche. Podría seguir escribiendo, pero prefiero no dar más lástima.
No hay comentarios:
Publicar un comentario