Algo no está funcionando como debería funcionar.
Había creado un espectro de luces perfecto para cubrir una realidad (Si es que existe la realidad) que mis ojos temen ver por miedo a caer en la duda. El holograma se coordinaba con cada uno de los movimientos y sucesos que acaecían en esta (hipotética) realidad. Gracias a él, no era yo el único que había hallado una zona de conformidad que no salía de los parámetros esperables, aunque derrumbaba innumerables deseos bochornosos e intrigantes coquetas.
Siempre me creí el autor de esta imagen falsa. Pero más que su creador, ha resultado que yo era su publicista. Esparcí la idea de su existencia y la vendí a lo largo de los círculos sociales más elitistas y los sectores más públicos también. En mi inocencia (Me duele decir ignorancia) consideraba necesario que los otros no pudiesen ver lo que yo no quería ver - lo que no se me quería mostrar porque si alguien lo lograba, podía quizás contarle a alguien (y éste a otro, y sucesivo) llegando a mis oídos finalmente. O a mis ojos, a mis cobardemente ciegas pupilas. En el fondo más que el deseo de cuidar al holograma, o en su defecto a la realidad, todo este plan encontraba génesis en lo más profundo de mis temores, en querer estar protegido de ellos.
Todo estaba correcto. Cada pieza en su lugar. Cada color mezclándose con el otro creando el matiz necesario.
Pero ahora no. Ignoré múltiples veces las dudas de mi entorno, mirándolas en menos y considerándolos errados por el hecho de criticas mi más perfecta creación - Aunque ya dejé en claro que no fui yo el creador del espectro. He llegado a pensar que quizás la misma realidad (que conste es algo así como un ente) me incitó a crearlo, si es que no fue ella misma la iniciadora. Con el transcurso del tiempo, todos fuimos partícipes de su capricho. Yo proponiendo la falsedad, ustedes siguiéndome el juego, el espectro funcionando bien. Éste último terminó creándose a si mismo, arreglándose, quién sabe bajo los designios de que ser - Mas no puedo negar más algo que viene a ser tan evidente. Hasta los más ajenos a la visualización de la creación (Es entendible, son aquellos que no han sido engañados ni por mí ni por el espectro mismo) son capaces de ver la realidad que está atrás. Dudo que la entiendan. Dudo que sus mentes ínfimas y patéticas logren siquiera darse cuenta de lo que están admirando, no atinan a flectar las piernas y adorar al ídolo, al ente, al Dios que presencian. Vulgares.
Pero mi punto ya está hecho, lo noto releyendo. Es por eso que me gusta mi blog, al soltar simplemente mis dedos sobre el teclado basta mirar hacia arriba y tengo las respuestas. Yo no puedo entender la realidad hipotética, por eso la oculté de mí, por eso dejé que se ocultase de moi. Se la escondía al resto temeroso de que algún infeliz lograse saberla correctamente, superándome, y (¡Qué los dioses nos libren!) teniendo la capacidad de dominarla a su antojo. Dudo que alguien llegue a lo anterior pero uno nunca sabe.
Si es que esta realidad es como los terceros la ven, bendita sea, pero yo me quedo con el holograma que me ahorra problemas y me salvaguarda el corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario