La estipulación había sido ya designada,
previamente a la conformación
de esta institución mal delimitada,
el devenir de los episodios claves.
La predicción sucia
dictó verdades mudas
por los implicados no creídas
mas tomadas como dogmas
por terceros ignorantes.
Aún así las respectivas verdades
ocultas en cada víctima
falaces por ellas eran vistas
a través del miedo
a la ineluctabilidad del destino.
De esta manera se postergó
repetidamente
el olvidado desenlace
yaciente mucho antes
que la historia para la que existe
en el mausoleo de los aconteceres
prohibidos.
El velo negruzco
de las almas arrepentidas,
llenas de secreto goce,
esconde el desenvolvimiento
de los sucesos.
Sumergidas quedan las corrientes
en la ceguera de los acuerdos tácitos.
Sus lenguas lamen
en la reminiscencia de sus pecados
tras las cortinas a media tarde
para no traicionarse.
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