Me resulta difícil creer como la desgracia se presenta de una forma tan súbita pero tan esperable a la vez (Es que ya dejé de esperar las cosas). La verdad, la rabia y la rebeldía me consumen como cuando tenía trece años (Oh, los trece años, cuánta cosa) sintiéndome vil prisionero del capricho correctamente fundamentado de mis carceleros. Qué patético, qué niño. Había olvidado que estoy en la edad de la discordia, asumiendo una madurez y una experiencia que no me son y únicamente obtuve desde fuentes tan erráticas (Rara vez puedo adjetivar de esta forma a los subsecuentes) como son los libros. Increíblemente lamentable esta situación, la necesidad de una libertad que por moral social y otras mierdas no me consta. It's horrible when you don't the owner of yourself, y eso es lo que más me molesta de esta casa. Digo, antes estaba molesto porque me apetecía estarlo, era el deseo impetuoso de anarquía pre-adolescente, pero me enojo sólo cuando es absolutamente necesario.
No me creo zen ni nada, pero trato de buscar la paix en esta casa que cae tan fácilmente en el caos. Finalmente llega este momento cúlmine que desata mil cosas y nos deja a todos arrojando platos de un lado a otro. Maldita sea, vivir en una casa que no es la mía y recibiendo órdenes para las cuales no me sometí a propósito (me explayo para evitar un futuro mal entendido, de ésos que solamente los desgraciados notan y hacen notar, pero tengo tantos desgraciados como amigos) pero debo acatar porque soy un maldito adolescente y así es la puta adolescencia and now everything is so okay, so fucking okay, we didn't have a problem and life keeps going on. Mierda, mierda, mierda. Me siento como otro, yo no soy así usualmente. Perdónenme.
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