No puedo responder mis propias preguntas.
¿Soy como ellos o soy peor que ellos?
¿Estoy condenado acaso o yo cavé mi propia tumba?
¿Habrá alguna verdad detrás de tanta superstición?
¿Por qué hay tantos letreros que no llevan a ninguna parte?
¿Me resigné sin darme cuenta?
¿Habré elegido bien?
¿Podré arreglar las cagadas del pasado?
¿Quién mató a la Lucifer?
¿Por qué su nombre me humedece los ojos de inmediato?
¿Por qué deseo quemar esa casa que no es casa pero es una buena metáfora?
¿Qué pensará él?
¿Importa?
¿Y hasta cuándo la espera?
¿Hasta cuándo la decadencia?
¿Hasta cuándo la disidencia interna?
¿Por qué no me siento mío?
¿Quién me arrebató de mí mismo?
¿Tendrán algo de verdad los soliloquios ajenos que escribo en mi mente cuando voy en el metro?
¿Y los míos, tienen algo de verdaderos?
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