En el sueño estábamos yo y una compañera, personaje absolutamente prescindible en mi diario vivir (¿Cómo serán invocadas las personas por Morfeo?). Ambos nos habíamos enamorado de un Dios, que tenía una actitud coqueta con los dos cuando se encontraba en tierra, lo que era la menor parte del tiempo.
Llegaba un momento en esta competencia en la que nos desafiábamos a declararle nuestro amor al Dios. Ella iba primero; como en mis sueños yo soy tanto personaje como testigo distante, pude observarla. Le miró a los ojos y le juró su alma y su corazón, mas el Dios la rechazó. "No eres a quien espero", le dijo. Cuando fue mi turno no pude pronunciar palabra, y entre temblores y lágrimas anuncia mi retirada. Huí hacia el averno, los demonios se alzaban amenazantes, pero el Dios agarró mi brazo como en película romántinca penca y me dijo que siempre lo supo, que él también tenía miedo, etcétera. Luego me besó y ambos ardíamos en llamas blancas por el resto de la eternidad.
Me pregunto si alguien más puede ver lo que yo veo en este sueño.
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